jueves, 16 de julio de 2015

Catedral de Oviedo

Catedral de Oviedo



La Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana de San Salvador de Oviedo es una catedral de estilo gótico que se encuentra en la ciudad de Oviedo (Principado de Asturias, España). Es conocida también como Sancta Ovetensis, refiriéndose a la calidad y cantidad de las reliquias que contiene.

Comenzó a edificarse a finales del siglo XIII por la sala capitular y el claustro, y su construcción se prolongó durante tres siglos hasta el remate de la torre a mediados del siglo XVI. Posteriormente se añadiría una girola en el siglo XVII además de diversas capillas anexas a las naves laterales.




La iglesia está emplazada en el lugar del anterior conjunto catedralicio prerrománico del siglo IX, alguno de cuyos edificios han sobrevivido. Por esta razón y lo dilatado de la construcción del edificio actual, éste contiene estructuras de estilo prerrománico (Cámara Santa), románico (bóvedas y apostolado de la Cámara Santa), renacentista (remate de la torre) y barroco (Girola, Capilla del Rey Casto y otras capillas).



Construcción siglo XIII-siglo XVII


Estilo arquitectónico Gótico 


Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana de San Salvador de Oviedo es una catedral de estilo fundamentalmente gótico que se encuentra en la ciudad de Oviedo, Principado de Asturias, España. Es conocida también como Sancta Ovetensis, refiriéndose a la calidad y cantidad de las reliquias que contiene.



La catedral de Oviedo se encuentra en la ciudad de Oviedo, en el Principado de Asturias, España. También es conocida como “sancta ovetensis”, por la calidad y cantidad de las reliquias que en ella se veneran. Está consagrada a San Salvador.



Los orígenes de la catedral ovetense están ligados a la monar-quía asturiana. A comienzos del siglo IX, el rey Alfonso II el Casto levanta una basílica prerrománica dedicada a San Salvador. Ésta se mantuvo hasta los años 1382-88 en que dio comienzo en el mismo solar la construcción del edificio gótico que hoy conocemos. Quedan, como testimonio de la basílica anterior, la torre románica y la Cámara Santa. La construcción del nuevo templo se prolongó hasta finales del siglo XVI, completándose con importantes edificaciones en los siglos XVII y XVIII.



Todo este proceso la convierte en una verdadera joya y es testigo fidedigno de una gran parte de los períodos y estilos artísticos desde la Alta Edad Media hasta nuestros días.



Comenzó a edificarse a finales del siglo XIII por la sala capitular y el claustro, y su construcción se prolongó durante tres siglos hasta el remate de la torre a mediados del siglo XVI. Posteriormente se añadiría una girola en el siglo XVII además de diversas capillas anexas a las naves laterales.



La iglesia está emplazada en el lugar del anterior conjunto catedralicio prerrománico del siglo IX, alguno de cuyos edificios han sobrevivido. Por esta razón y lo dilatado de la construcción del edificio actual, éste contiene estructuras de estilo prerrománico (Cámara Santa), románico (bóvedas y apostolado de la Cámara Santa), renacentista (remate de la torre) y barroco (Girola, Capilla del Rey Casto y otras capillas).



La Cámara Santa, del siglo IX, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y alberga las joyas más preciadas de la catedral: las cruces de la Victoria y de los Ángeles, símbolos de Asturias y de la ciudad de Oviedo respectivamente, la Caja de las Ágatas y el Arca Santa que contiene un gran número de reliquias entre las que se encuentra el Santo Sudario.



Antecedentes historicos: 

La actual catedral de San Salvador de Oviedo es, sin duda, la obra más destacada del gótico asturiano. El edificio actual viene a ser todo un compendio del arte en Asturias desde la Baja Edad Media hasta nuestros días. Como obra de arte, desborda el ámbito regional. Las distintas construcciones que la componen, desde la Sala Capitular a la admirable Torre, colocan a la Catedral ovetense en una posición de auténtico privilegio. En ella han quedado plasmadas, una a una, las diferentes etapas que jalonan la evolución del gótico español desde el siglo XIII al XVI. 


La Catedral comenzó a levantarse a fines del siglo XIV, aunque las formas góticas se hacen presentes un siglo antes en las edificaciones adyacentes. Hacia el año setecientos setenta y uno el presbítero Máximo se asentó en una boscosa colina próxima al monte Naranco con un grupo de siervos. Los nuevos pobladores establecieron un pequeño monasterio bajo la advocación del mártir San Vicente. Éste iba a ser el escenario en el que el rey Fruela fundaría dos iglesias: La de los mártires Julián y Basilisa y la del Salvador. La vida de estos nuevos templos resultaría más bien corta. En el año setecientos noventa y cuatro, reinando ya Alfonso II, el caudillo Aba Almaid penetró en Asturias, llegó a Oviedo, saqueó la ciudad y destruyó las iglesias construidas en ella. La respuesta del rey Casto fue doble: Por un lado, aniquiló al invasor y por otro inició un afán constructivo que le conduciría a una transformación urbanística de la ciudad







El rey asturiano Fruela I (del 757 al 768), mandó construir una basílica consagrada a San Salvador, que ejercería las funciones de catedral. Estaba edificada en el solar donde hoy se encuentra la actual catedral de Oviedo. Fue rodeada por una serie de edificaciones como la Cámara Santa, la Basílica de Santa María, la iglesia de San Tirso y varias obras civiles. 



La catedral prerrománica se mantuvo en pie hasta los años 1382-88 en que comenzó a construirse el edificio gótico que hoy conocemos. 



La Cámara Santa, del siglo IX, está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y alberga las joyas más preciadas de la catedral: las cruces de la Victoria y de los Ángeles, símbolos de Asturias y de la ciudad de Oviedo respectivamente, la Caja de las Ágatas y el Arca Santa, que contiene un gran número de reliquias entre las que se encuentra el Santo Sudario.

Camara Santa tras su restauración


A la primitiva Basílica románica se habían ido añadiendo múltiples edificaciones: La torre vieja, a finales del siglo XI, y el claustro gótico que sustituyó a otro de estilo románico. También la Cámara Santa había conocido una importante renovación arquitectónica y decorativa en época románica. Los trabajos de construcción del nuevo templo continuaron lentamente desde fines del siglo XIV hasta mediados del siglo XVI: Transepto, crucero, naves, fachada y torre. 



Recibió su configuración definitiva en los siglos XVII y XVIII: La girola, la sacristía, las capillas de los Vigiles, de Santa Bárbara y de Santa Eulalia. La Catedral ovetense no pudo sustraerse a las transformaciones modernas y, como otras iglesias españolas y europeas, ha ido asimilando las exigencias de los cambios litúrgicos. 



A comienzos del siglo XX bajo el episcopado del asturiano Fray Ramón Martínez Vigil, obispo de Oviedo desde 1884, se retiraron diversos elementos: El coro con su sillería, los ambones de hierro barrocos, las rejas góticas y los dos grandes órganos también barrocos, construidos entre 1747 y 1751 por D. Pedro Echevarría Alcázar, organero de su majestad. Los trabajos de desmantelamiento fueron dirigidos por el arquitecto diocesano D. Luis García Bellido. 



Esta decisión, envuelta en grandes polémicas, parece hoy más acorde con el espíritu del Concilio Vaticano II. En sustitución de lo retirado fueron construidos por obra de los hermanos del Río, unos modernos púlpitos de madera y por la casa Tuero la sillería coral del presbiterio. 



Por último, se instaló en 1905, sobre el cancel a los pies de la nave central, el gran órgano de la firma Amezúa. Como consecuencia de la guerra civil (1936-1939) fue reconstruido por la firma Organería Española. 





En 1924 con las aportaciones del acomodado fotógrafo y benefactor ovetense Luis Muñiz Miranda, se recolocaron las vidrieras del rosetón de la nave central, las de los ventanales del muro norte, las de la nave mayor y las del brazo septentrional del transepto. 





Más adelante, destruidas o gravemente deterioradas en la revolución de octubre de 1934 y la posterior guerra civil, fueron renovadas en 1952 por el vidriero Santos Cuadrado. 



A este maestro se le debe también la nueva vidriera del rosetón de la fachada, cuya traza fue diseñada por el arquitecto D. Luis Menéndez Pidal. Lamentablemente, la revolución de octubre de 1934 y la guerra civil dañaron seriamente el conjunto catedralicio: La Cámara Santa y su tesoro, la sala Capitular del Claustro, las Capillas de San Ildefonso y Santa Bárbara y el remate de la torre, algo de su mobiliario y sobre todo, las vidrieras. 



Los trabajos de reconstrucción corrieron a cargo del arquitecto Luis Menéndez-Pidal Álvarez, quien entre los años 1938 y 1942 reedificó la Cámara Santa en estrecha colaboración con el escultor Víctor Hevia Granda, y por último, la torre de 1943 a 1953. 



Durante siglos se han venido realizando tareas de conservación y restauración de los diversos elementos de la catedral. Pero marca un hito, en este sentido, el año 1995, cuando a petición del Principado de Asturias, la catedral de Oviedo es puesta bajo el auspicio del Plan Nacional de Catedrales. Acto seguido se pone en marcha la redacción del Plan Director en el que se hace un estudio minucioso de todos y cada uno de los lugares del templo. Al año siguiente se pone ya en marcha la primera intervención. 



Ya van doce años de trabajos y están realizadas la mayor parte de las intervenciones programadas. Este Plan Director contemplaba intervenciones como restauración de la propia torre gótica, la techumbre, el Claustro, retablo mayor, capillas, etc. Es sin duda la mayor y mejor obra de restauración de los últimos siglos. Dirigen la obra los arquitectos Cosme Cuenca Busto y Jorge Hevia Blanco. Para darse una idea de la importancia de las intervenciones, las obras a realizar se presupuestan en 1.035.851.406 de las antiguas pesetas.




No quisiéramos terminar esta breve semblanza histórica, sin poner de relieve que las páginas más brillantes de su pasado y presente se escriben cada vez que se celebra en este sagrado recinto un acto de culto al Salvador y de fraternidad con los hermanos. 

Retablo mayor de Catedral de San Salvador de Oviedo

Ya lo hemos repetido: La catedral ovetense no se ha edificado para ser un monumento o museo. Al contrario, es un templo vivo en el que el pueblo asturiano, con su obispo a la cabeza, celebra y vive los principales acontecimientos de su vida de fe y de su historia. Desde su nacimiento tiene una especial vocación de acogida y recepción de creyentes, provenientes de todos los rincones de la cristiandad.
Las reliquias conservadas en la Cámara Santa convierten a la «Sancta Ovetensis», durante la Edad Media, en el segundo centro de peregrinación en importancia de España. Visitar al Salvador es cita obligada en el camino de Santiago de Compostela, inaugurado por el rey Alfonso II como primer peregrino de la historia. En la última década, cada una de las parroquias de la diócesis agrupadas por arciprestazgos, han peregrinado a la catedral en tres ocasiones: Celebración del Jubileo del año 2000, el Año Santo Mariano y el Jubileo de las Cruces. 


Cámara Santa Catedral de Oviedo



Detalle Cámara Santa Catedral de Oviedo


La Fachada de la Catedral 



La fachada de la Catedral es admirable: Un pórtico con arcos profusamente decorados de bóveda elevada con primorosa crucería y por doquier multitud de cenefas ricas y animales fantásticos. 



Tiene dos torres: La de la izquierda se eleva solamente hasta la altura de las naves de la Iglesia. Parece que su ejecución fue suspendida entre los años 1512 y 1524. En el proyecto era la más pequeña. 



La otra edificada en parte del portal que se tomó de la Iglesia de San Tirso, es esbelta, ricamente ataviada, con cuatro pisos rematados en un capitel afiligranado y transparente que no desmerece del conjunto, aunque algunos expertos aseguran que quizás la altura de la torre lo exigía un poco más elevado. 



El gran pórtico tiene tres puertas que dan acceso a las tres naves de la Iglesia Catedral, más otras dos a sus costados norte y sur. La mayor de las tres portadas es la central y la más pequeña la de la izquierda. La central tiene en sus gambas dos soletes destinados a tres imágenes en cada lado; pero no llegaron nunca a colocarse. Las dos jambas centrales representan a EL Salvador y Santa Eulalia otorgando su protección al campo asturiano. Las otras dos figuran adornadas de brotes rematados con decoración conocial. La portada central es la más importante por su tamaño y estética y está coronada con un relieve de la Transfiguración. En un bajorrelieve se encuentran las figuras de Fruela I y Alfonso II el Casto. Más abajo, en dos medallones, están representados como niños, Jesús y San Juan. Las tres portadas están cerradas hasta un tercio de su altura con rejas de hierro fabricadas en 1846. Al templo se accede por la puerta de la izquierda. 





La Torre 




Tiene la torre unos ochenta metros de altura, es cuadrada pero en sus ángulos aparecen pináculos que brotan unos de otros y van trepando y disminuyendo gradualmente hasta el último cuerpo, con lo cual a la vez que suavizan la dureza de la esquina dan a la torre originalidad y suma elegancia. Está dividida en cinco cuerpos. El último piso es renacentista; por tanto, distinto de todos los demás así como la balaustrada que le corona; pero está tan acertadamente armonizado, que todo el conjunto causa admiración.


edificio de estilo gótico, con elementos clásicos del siglo XIII, hispano flamencos del siglo XVI, manierista siglo XIV y gótico flamigero





Todo ello puede considerarse como modelo de unión de estilos tan diferentes en su talante espiritual. Los ángulos terminan en finas agujas de crucería. Al fin, la aguja calada goza de una transparencia realmente sorpresiva. El conjunto hace que nuestra torre sea considerada como una de las más esbeltas de España, orgullo de los ovetenses.




catedral de Oviedo Aguja de la torre

Nadie como Clarín ha sabido definir la calidad de la torre gótica de San Salvador. La considera liberada de las vulgares exageraciones de esta arquitectura calificándola de «poema romántico de piedra o delicado himno de dulces líneas de belleza mural perenne».



Interior de la aguja


Torre, pues, famosa en la literatura española del siglo XIX, es una de las protagonistas inertes de la novela de Leopoldo Alas «Clarín»: La Regenta.



                    


Desde su altura y con ayuda de un catalejo, dice el autor que vigilaba la ciudad Don Fermín de Pas, el Magistral.

interior de la torre gótico renacentista de la catedral de Oviedo.


La flecha de esta torre única de la Catedral del Salvador mide 17 metros de alto y está formada por ocho paños calados, midiendo cada uno de los lados del octógono tres metros. Hoy, como siempre, la flecha está coronada por un remate metálico sucesor de otro que en el siglo XVI fue traído de Flandes.

La Flecha. Es la última sala de la torre de la Catedral, justo bajo la flecha que hubo de reconstruirse en dos ocasiones. La primera en 1723


Componen el actual dos esferas gallonadas, la más alta de menores dimensiones que la anterior con la Cruz de los Ángeles como final. Dicho remate fue realizado y colocado durante la restauración efectuada después de la guerra civil y construido en acero por la Fábrica de Armas de Oviedo.


Catedral de Oviedo Corona Recesvinto
Todas estas técnicas están reflejadas en una pieza excepcional: la tapa de la arqueta llamada “de las ágatas” de la catedral de Oviedo.

 Cámara Santa Capilla de San Miguel

Capilla de Santa Eulalia Catedral de Oviedo

"Capilla de Santa Eulalia" - Catedral de Oviedo 

La primera capilla de la Catedral de Oviedo es la de Santa Eulalia de Mérida, patrona de la diócesis desde 1639.

Se encuentra entrado por la puerta izquierda de la nave del Evangelio. Fue construida en el año 1690 por los arquitectos avilesinos Menéndez Camino.

Ocupa el sitio equivalente a dos capillas de las abiertas en los muros laterales de la iglesia y cuenta con sacristía propia.

La planta describe una cruz griega y sobre ella se alzan cuatro arcos de medio punto, que, mediante las cuatro pechinas, sostienen una cúpula de media naranja. Estas pechinas están decoradas con relieves alusivos a la vida de la santa mártir. Esta capilla no tiene curbulina que ilumine centralmente al recinto. Es por lo que en 1742 se procedió a abrir al sur y al norte dos ventanales, que no concuerdan con la estructura general del edificio, de estilo barroco.

Cuenta con accesos de entrada y de salida, ya que su finalidad es la de ser relicario. La decoración trepadora invade el interior con paramentos, pilastras, arcos, bóvedas, guirnaldas, hojarascas, flores, etc. formando así una especie de vestidura interna un tanto absorbente.

El tabernáculo barroco, situado en el centro, está coronado por un baldaquino. Este modelo es idóneo para cualquier santuario, pues permite la circulación de los devotos. Una muzeta de cuatro altares sirve de base al templete barroco. En otro tiempo, estaban separados por cuatro aletas policromadas; hoy están unidos. Esta configuración permitía celebrar a la vez la santa misa, sin que los ministros se estorbaran.

El templete es de madera policromada con pilastras, cada una de las cuales lleva en sus lados columnas salomónicas del escultor local Domingo Suárez de la Puente y fue construido en 1697. Dentro están los restos de la santa mártir encerrados en urna de plata del siglo XI, regalo del rey Alfonso VI. Aparece encima una pequeña cúpula transparente que cobija la imagen de la Inmaculada, obra del yerno de Luis Fernández de la Vega, Domingo Suárez. Como pináculo, se encuentra la Cruz de los Ángeles. La portada es doble y cada una de las puertas responde a las capillas laterales de la catedral. Entre las dos puertas de la entrada yacen los restos del fundador Simón García Pedrejón.
                                                                                                                       "Capilla de Santa Eulalia" 
La primera capilla de la Catedral de Oviedo es la de Santa Eulalia de Mérida, patrona de la diócesis desde 1639. 
Se encuentra entrado por la puerta izquierda de la nave del Evangelio. Fue construida en el año 1690 por los arquitectos avilesinos Menéndez Camino.
Ocupa el sitio equivalente a dos capillas de las abiertas en los muros laterales de la iglesia y cuenta con sacristía propia. 

La planta describe una cruz griega y sobre ella se alzan cuatro arcos de medio punto, que, mediante las cuatro pechinas, sostienen una cúpula de media naranja. Estas pechinas están decoradas con relieves alusivos a la vida de la santa mártir. Esta capilla no tiene curbulina que ilumine centralmente al recinto. Es por lo que en 1742 se procedió a abrir al sur y al norte dos ventanales, que no concuerdan con la estructura general del edificio, de estilo barroco.        

Cuenta con accesos de entrada y de salida, ya que su finalidad es la de ser relicario. La decoración trepadora invade el interior con paramentos, pilastras, arcos, bóvedas, guirnaldas, hojarascas, flores, etc. formando así una especie de vestidura interna un tanto absorbente. 

El tabernáculo barroco, situado en el centro, está coronado por un baldaquino. Este modelo es idóneo para cualquier santuario, pues permite la circulación de los devotos. Una muzeta de cuatro altares sirve de base al templete barroco. En otro tiempo, estaban separados por cuatro aletas policromadas; hoy están unidos. Esta configuración permitía celebrar a la vez la santa misa, sin que los ministros se estorbaran. 

El templete es de madera policromada con pilastras, cada una de las cuales lleva en sus lados columnas salomónicas del escultor local Domingo Suárez de la Puente y fue construido en 1697. Dentro están los restos de la santa mártir encerrados en urna de plata del siglo XI, regalo del rey Alfonso VI. Aparece encima una pequeña cúpula transparente que cobija la imagen de la Inmaculada, obra del yerno de Luis Fernández de la Vega, Domingo Suárez. Como pináculo, se encuentra la Cruz de los Ángeles. La portada es doble y cada una de las puertas responde a las capillas laterales de la catedral. Entre las dos puertas de la entrada yacen los restos del fundador Simón García Pedrejón.



Las Campanas y el Reloj


En la zona interior del segundo piso se encuentra la maquinaria del reloj y las campanas.


 
                         Engranajes del reloj                               La Wamba suena desde el siglo XIII en Oviedo. 
                                                                               Es la campana más antigua de España en uso.


Entre ellas, merece destacarse la llamada «Wamba» que pasa por ser la más antigua de España. Fue mandada fundir por el canónigo Pedro Peláez en 1219. Mide 1,23 metros de altura y 1,19 de diámetro. Pesa 833 kilos. Estuvo durante unos trescientos años instalada en la torre románica antes de pasar a la gótica. Le sigue en antigüedad la llamada «Santa Cruz». Esta fue fundida en 1539 con un diámetro de 1,54 m, una altura de 1,15 m, borde de 14 cm y un peso de 1384 Kilos. El resto de las campanas pertenece a épocas posteriores.

                                                               
Catedral de Oviedo Campana Wamba



Cabe reseñar que el reloj de la torre, en el tercer cuerpo de ésta, fue fabricado en 1787 por el madrileño Ramón Durán, uno de los más reputados relojeros de fines del siglo XVIII. El mecanismo fue reparado en 1927 por operarios de la fábrica de Armas de la Vega, bajo la supervisión del relojero Julio Galván y por último, de nuevo, tras la guerra civil.


Catedral. Oviedo Reloj de la torre

Las Vidrieras

La guerra civil (1936-39) dejó maltrechas casi todas las vidrieras de la catedral. En su restauración fueron fabricadas y colocadas por el maestro vidriero Santos Cuadrado, con los maestros especialistas Oscar Pérez Guzmán y Luis Iglesias bajo la dirección del arquitecto Luis Menéndez Pidal.

catedral de Oviedo Vidrieras 


Con ellas, el templo queda envuelto en esa luz misteriosa que no se asemeja a ninguna otra para iluminar la Casa de Dios. En la vidriera central del presbiterio se colocó la imagen del Salvador. A los lados de la misma los doce apóstoles, seis a cada lado, siguiendo el pensamiento del Rey Casto que puso el apostolado a los lados del primitivo altar.




CATEDRAL DE OVIEDO FOTOGRAFIAS TRANSPARENTES DE LAS VIDRIERAS (DIAPORAMAS)


En el ábside hay cinco grandes vidrieras de tres compartimentos ojivales, cada una. En los muros del mediodía y del norte sobre los arcos de la nave mayor hay otras cinco, pero divididas en seis compartimentos. En el crucero, lo mismo al norte que al mediodía, encontramos vidrieras en dos óculos de tracería ojival como también sobre el órgano.

Capilla Mayor El ábside de forma poligonal y en estilo gótico tiene dos lineas de vidrieras. Actualmente sólo podemos ver la linea superior de vidrieras



De estos tres rosetones, el de la pared norte del crucero es el único original aunque también fue restaurado en 1997. Es de estilo hispano-flamenco, obra del afamado Santillana.

Catedral de Oviedo  Rosetón fachada Norte DURANTE LA RESTAURACIÓN



 catedral de oviedo Rosetón


Catedral de Oviedo rosetón norte interior



La Santa Iglesia Basílica Catedral Metropolitana de San Salvador de Oviedo es .....Alrededor del claustro se suceden diferentes sepulcros como el de Frigión


sepulcro de la Santa



Catedral de Oviedo

CATEDRAL DE SAN SALVADOR DE OVIEDO
Es aquí donde arranca el primer Camino conocido, el Primitivo, aquel que tomó Alfonso II el Casto en el siglo IX para visitar la recién descubierta tumba del Apóstol Santiago. Esta catedral puesta al día está repleta de puntos de interés para entretenerse una o mil horas, aunque ninguna como la Cámara Santa, su gran joya, donde se custodian algunas de las reliquias más importantes de la cristiandad, entre ellas el Santo Sudario que envolvió el rostro de Cristo.

miércoles, 15 de julio de 2015

Iglesia San Salvador de Valdedios Villaviciosa

SAN SALVADOR DE VALDEDIÓS Villaviciosa - Asturias

Declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931, Patrimonio Histórico Español el de 16 de junio de 1985 y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, inscrito con otros monumentos prerrománicos asturianos con el nombre de "Iglesias del Reino de Asturias", en 1985 

Consagrada en 893 por siete obispos, según consta en la inscripción de su fundación que aún se conserva en una lápida de mármol empotrada en el exterior de la cabecera, esta iglesia llamada popularmente "El Conventín" es la última gran obra del arte asturiano 

que ha llegado hasta nosotros y nos parece de un interés muy especial, no sólo por su valor intrínseco que es mucho, sino también por lo que significa tanto como compendio del arte desarrollado en Asturias en sus cien años de creatividad y de limitaciones técnicas, como de apertura al nuevo estilo - al que llamamos mozárabe que ya estaba apareciendo en todo el reino astur-leonés y como anuncio con más de cien años de antelación del primer arte románico europeo.


Iglesia  San Salvador de Valdediós

Fue dificada por Alfonso III el Magno, al parecer dentro de un conjunto en el que además existían un palacio y otras dependencias, similar a los conjuntos palaciales construidos en Santullano y el monte Naranco por sus antecesores, y que fue asimismo el lugar donde este rey vivió los últimos años de su vida después de ser depuesto por sus hijos


Iglesia  San Salvador de Valdediós 



iglesia de San Salvador de Valdediós



 Iglesia  San Salvador de Valdediós 

Esta iglesia engloba algunas de las características más significativas que hemos visto en los periodos anteriores del arte asturiano:

Dispone de planta basilical, totalmente abovedada, con tres naves y tres ábsides de la misma anchura que las naves y un compartimento superior sobre cada uno de ellos, a los que no se accede desde el interior de la iglesia, sólo el central tiene una gran ventana al exterior, enmarcada por un alfiz y formada por dos arcos de herradura sobre columnas y capiteles. La iglesia se completa con dos compartimentos laterales a la altura del crucero y un pórtico interior a los pies formado por tres compartimentos también de la anchura de las naves, soportando una tribuna que tiene la misma distribución, a la que se accede por una escalera adosada al costado sur. Si comparamos sus proporciones, 16m de largo, por 8,20 de ancho y 8,80 de altura máxima, la semejanza con San Miguel de Lillo que tiene la misma distribución y cuyas dimensiones respectivas eran 19,70, 10,5 y 11, es evidente.

Pero aunque en el diseño de Valdediós se intentó mantener las proporciones de la gran obra ramirense, no se arriesgaron a utilizar las soluciones las técnicas del genial arquitecto del Naranco, por lo que se volvió a los pilares gruesos que ya veíamos en San Julián de los Prados, terminados en impostas molduradas que sustentan los cuatro arcos de medio punto de separación de la nave central con cada una de las laterales. Las tres naves, de 2,80m de anchura por 8,80 de altura la central y 1,55 por 5,50m las laterales, están cubiertas por bóvedas de cañón continuo, sin utilizar arcos fajones y abandonando la compleja estructura de las naves laterales de Lillo, aunque también estén construidas en piedra de toba como en aquella y se mantengan los contrafuertes exteriores. El hecho de que la altura de las naves sea más del triple que su anchura, lo que produce una gran

sensación de verticalidad, permitió construir la tribuna sobre el pórtico, y la diferencia de altura entre la central y las laterales posibilitó la apertura de cuatro ventanas en cada muro de la nave central, una sobre cada arco de separación, que proporcionan una luminosidad, casi cenital por la altura a la que se encuentran, poco habitual en construcciones de esa época.

Debido quizá a ese retroceso a algunas de las soluciones constructivas del periodo de Alfonso II, y quizá también a la desaparición del taller que construyó los tres edificios ramirenses, del que no encontramos obras posteriores, en Valdediós se vuelve también al tipo de decoración de aquel periodo, abandonando la rica decoración esculpida de las construcciones del Naranco, en este caso reducida a las columnas y capiteles de la cabecera, en parte reutilizados. 

Sin embargo se mantiene el espíritu de monumento "áulico" a base de una riquísima decoración pictórica, de la que se conservan algunos restos que nos permiten imaginar su aspecto original, formado básicamente por dibujos geométricos y vegetales inspirados como en San Julián de los Prados en la pintura tardoromana, hasta el punto de que la semejanza, tanto en los motivos como en los colores, con los mosaicos hallados en los restos de la villa romana de Veranes es aquí aún mayor que en dicha iglesia. Pero también encontramos motivos habituales en el arte asturiano como cruces triunfales y crismones, y otros de tradición hispánica anterior como figuras humanas, que recuerdan a las existentes en Lillo y cuyo antecedente lo podemos encontrar en el arte visigodo.

Pero si interesante es la síntesis del arte asturiano que, como hemos visto, encontramos en Valdediós, tanto o más interesante es el conjunto de detalles que hacen patente el cambio de estilo que se estaba produciendo y que, a la vez que acababa con lo que hemos llamado Arte Asturiano, sustituido por el mozárabe, anunciaba la futura aparición del arte románico:

Mientras la decoración esculpida en la cabecera está formada por capiteles cúbicos de indudable estilo asturiano sobre columnas posiblemente reutilizadas, en las ventanas vuelve a aparecer el arco de herradura no muy pronunciada de tipo visigodo, con alfiz, y su decoración, así como la de las celosías, demuestra la influencia de las nuevas tendencias aportadas por los cristianos que están emigrando desde Al Andalus al reino asturiano.

Adosado a su lado sur y de construcción inmediatamente posterior a la de la iglesia, existe un pequeño pórtico que reúne el único intento que hemos conocido de imitación del tipo de construcción ramirense y a la vez el efecto que sobre él pueden ejercer las nuevas tendencias de la decoración mozárabe. En efecto, se trata de una pequeña nave de 8m de largo por 1,60 de ancho, que está cubierta por bóveda de cañón sobre arcos perpiaños soportados sobre capiteles y columnas adosadas en el muro interior y sobre ménsulas con forma de capitel sobre el exterior. Toda la decoración, incluidas las celosías de sus grandes ventanas, ha sido esculpida por algún maestro procedente del sur. No se conoce cual era el objetivo de este pórtico, pero es algo totalmente nuevo en el arte asturiano y para encontrar algún antecedente hay que remontarse hasta las iglesias visigodas de tipo norteafricano del siglo VI y algún reflejo posterior como Santa Lucía del Trampal, pero este tipo de pórticos se extenderá a través construcciones inmediatamente posteriores del propio arte asturiano y del mozárabe a todo el románico castellano.


Iglesia  San Salvador de Valdediós  detalle


Iglesia  San Salvador de Valdediós detalle


Existen otros detalles que asocian a la iglesia de Valdediós, profundamente asturiana, con constructores mozárabes, como el hecho de que la espadaña que existe sobre la fachada principal y la línea de corte del tejado a dos aguas estén rematadas con almenas de tipo califal.

Aunque estructuralmente la calidad técnica de las soluciones utilizadas no es comparable a la de San Miguel de Lillo, su imagen exterior es de un equilibrio y una belleza admirables. Mientras en el pórtico se ha utilizado exclusivamente sillería, la iglesia fue construida en mampostería excepto las esquinas, los contrafuertes, la fachada principal y el ábside central, en los que también se utilizan sillares. Se presenta como un conjunto homogéneo, de proporciones muy bien estudiadas y en el que se presta una atención especial a las fachadas principal y de la cabecera. La fachada principal, terminada en una espadaña, tiene una estructura muy completa: en su parte central, entre dos contrafuertes que marcan la separación de las naves, se abre la puerta de entrada al pórtico, en arco de medio punto de gran tamaño, condovelas de piedra bien talladas sobre columnas y capiteles, y sobre ella una gran ventana, muy semejante a la ya descrita de la cámara de la cabecera aunque de tamaño algo mayor, en la que se apoya un sillar decorado con una gran cruz triunfal asturiana. En cada una de las naves laterales se abre a bastante altura una estrecha ventana y en el lateral del pórtico una gran ventana con celosía. La cabecera tiene una ventana acabada en arco de medio punto de ladrillo en cada ábside lateral, y en el central, que sobresale de los laterales, existe una gran ventana semejante a la descrita para la cámara superior, pero de mayor tamaño ya que consta de tres arcos.

Más interesante aún es su imagen lateral, sobre todo desde el costado sur. Se nos presenta como el conjunto creado por los planos verticales que forman los muros de las naves y del pórtico, éste último embellecido por dos grandes arcos separados por el compartimento lateral, cortados por los tejados inclinados. Sus proporciones son prácticamente perfectas, con estructuras diferentes en cada nivel, ya que el superior tiene dos alturas, correspondientes a la nave central y la cabecera algo más baja, el segundo está formado por la nave y la cabecera lateral, ambas de la misma altura y el tercero, a la altura del pórtico, cortado por el tejado a dos aguas del compartimento lateral. El efecto así conseguido sustituye la sensación de verticalidad de las fachadas por una horizontalidad que anuncia claramente la llegada de un arte mucho más maduro pero que aún tardaría más de cien años en aparecer: el Románico.

interior Iglesia  San Salvador de Valdediós Villaviciosa_



San Salvador de Valdediós (Asturias), siglo X. Interior del pórtico


En resumen, nos encontramos ante un monumento de gran importancia en la historia del arte europeo, ya que además de ser la última gran obra de un estilo que parecía extinguirse ante el empuje de nuevas tendencias que iban a sustituirlo de forma casi inmediata, dejaba abierto uno de los caminos que conducirían al primer arte europeo de fusión, el Arte Románico, creado a partir de la fusión de desarrollos locales, y si dentro de ellos el arte asturiano fue uno de los de mayor aportación, San Salvador de Valdediós significa un compendio de dicha aportación, como se puede comprobar camparando su estructura con la del monasterio cisterciense - comenzado a construir 325 años después - al que pertenece en la actualidad: planta semejante excepto en que en éste los ábsides son semicirculares y en que en lugar del pórtico hay un claustro, todo el edificio también cubierto por bóvedas de cañón semicirculares e incluso utilización de contrafuertes.

lunes, 13 de julio de 2015

San Miguel de Lillo Oviedo

Iglesia San Miguel de Lillo Oviedo

San Miguel de Lillo Monumento prerománico asturiano


La iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo (en asturiano, Samiguel de Lliño), dedicada a San Miguel Arcángel, fue mandada a edificar hacia el 842 por el rey Ramiro I en el Monte Naranco, en los alrededores deOviedo. Se encuentra a escasos metros de Santa María del Naranco. Posiblemente es la que, según la crónica Albeldense, este monarca mandó a construir junto a sus palacios, con función de iglesia palatina. En principio pudo estar dedicada a Santa María y San Miguel.


San Miguel de Lillo Monumento prerománico asturiano 

Declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1985. En enero de 2009, se advirtió de un inminente derrumbe de la estructura y de un casi irreparable deterioro en general y por parte de las pinturas debido a la gran humedad que la asuela. En el año 2011 se llevaron a cabo unas obras de restauración.

 
Entorno de la Iglesia de San Miguel de Lillo monte Naranco  Oviedo 


Originalmente tuvo planta basilical de tres naves, pero sólo se conserva una tercera parte de su longitud, porque durante el siglo XIII o principios del XIV se arruinó posiblemente a causa de las malas condiciones del suelo. Se conserva únicamente el vestíbulo y el arranque de sus tres naves. Sobre el primero se encuentra la tribuna real, flanqueada a ambos lados por dos pequeñas estancias.

basa con representacion de los evangelistas
La cubierta es abovedada, mediante un sistema complejo de bóvedas de medio cañón. Las naves están separadas por arcos que descansan en columnas, hecho inusitado por cuanto lo habitual en el arte asturiano es el uso del pilar como soporte. Estas columnas se apoyan en altas basas cuadradas que albergan decoración escultórica de arquillos que encuadran figuras.

Está realizada en su mayor parte a base de sillarejo, aunque las esquinas de los muros y los contrafuertes son de sillería. Las ventanas presentan bellas celosías talladas en piedra. La construcción resulta esbelta y muestra cierto interés de su autor por las proporciones, puesto que su altura es el triple de la anchura de sus naves.




 Iglesia San Miguel de Lillo


Iglesia San Miguel de Lillo ventana



Iglesia de San Miguel de Lillo ventana


 Iglesia de San Miguel de Lillo ventana



Muy destacable es la decoración escultórica en relieve; especialmente la de las jambas de la puerta de entrada, posiblemente inspirada en un díptico consular bizantino del siglo VI, perteneciente al cónsul Areobindo, que se conserva en el Museo de San Petersburgo. Presenta escenas circenses con un saltimbanqui haciendo acrobacias y un domador de leones.



 Iglesia San Miguel de Lillo

Toda la decoración escultórica en jambas, basas y capiteles denota una fuerte influencia bizantina, oriental e incluso lombarda, presentando un cierto encanto primitivista y antinaturalista.


 Iglesia San Miguel de Lillo


Quedan restos de la decoración pictórica mural en la que podemos distinguir dos tipos. La decorativa imita a la de la época de Alfonso II visible en San Julián de los Prados, pero existen otras totalmente novedosas con la figura humana como tema principal. Estas pinturas son visibles en el muro Sur de la nave sur y en el muro Este de la misma nave.



 INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE LILLO








Interior de la Iglesia San Miguel de Lillo



Interior de la Iglesia San Miguel de Lillo


 arco de medio punto decorado con motivos vegetales interior San Miguel de Lillo


 celosias San Miguel de Lillo vano


San Miguel de Lillo detalle de ventana




Fachada San Miguel de Lillo




 Interior de San Miguel de Lillo)


 Interior de San Miguel de Lillo


 interior Santianes Iglesia de San Miguel de Lillo



 San Miguel de Lilo tribuna


 Fachada San Miguel de Lillo


San Miguel de Lillo coro y arcos


San Miguel del Lillo vano


La Iglesia de San Miguel de Lillo 

Referente de la decoración escultórica del Prerrománico.




El edificio que hoy se contempla corresponde a un tercio aproximadamente de la edificación primitiva. Durante la baja Edad Media, la iglesia se derrumbó en parte, reconstruyéndose entonces la cabecera actual. Hoy está en pie el primitivo pórtico y uno de los tramos de la nave original.



Exteriormente los muros son recorridos por contrafuertes y en ellos se abren huecos que se adornan con celosías de piedra completamente trabajadas. De la totalidad de celosías del monumento, se conservan cuatro originales.

El interior está dividido en tres naves, que se separan por vez primera por medio de altas columnas en lugar de pilares. Las columnas apoyan sobre bases decoradas con los símbolos de los evangelistas. Los grandes capiteles donde apoyan las arquerías están decorados por motivos de origen bizantino y norteafricano.

A los pies de la nave, sobre el antiguo pórtico se sitúa una tribuna. A ella se accede por un hueco decorado por pilastras de mármol, subiendo unas estrechas escalerillas de piedra.

En la tribuna hay cuatro arquillos, que corresponden a otras tantas puertas, decorados con motivos de tradición visigoda.




Todo el interior está abovedado y sobre la parte de la bóveda que cubre la tribuna hay un compartimento inaccesible, iluminado exteriormente por una celosía circular, que proporciona una gran esbeltez al edificio.

Junto con Santa María del Naranco conforman lo que se conoce como el Prerrománico del Naranco.