martes, 5 de enero de 2016

Campo San Francisco Oviedo

Campo de San Francisco, 9 hectáreas de parque en Oviedo

El Campo de San Francisco, popularmente conocido como el Campo por los ovetenses, es un parque situado en el mismo centro de Oviedo. Es uno de los lugares más significativos de la capital del Principado de Asturias y auténtico pulmón de la ciudad.

Campo San Francisco Vista Aérea Oviedo


El Campo de San Francisco en Oviedo, es un enorme parque de 9 hectáreas de tamaño en mitad de la ciudad que se ha convertido en el gran pulmón verde de la capital asturiana, el cual anteriormente era el huerto de un convento franciscano, remodelado a comienzos del siglo XIX. Los ciudadanos lo conocen popularmente como el Campo.




Paseo de la Rosaleda: antiguo espacio dedicado a la instalación de circos y barracas hacia 1928 empezó la plantación de la rosaleda. tras cuarenta años de existencia desapareció con la última remodelación del estanque de los patos. desde el año 1996 este entorno señalado para el retrato de generaciones enteras con su vegetación de fondo ha sido recuperado para el disfrute de ovetenses y visitantes.




Pasillo decorativo dentro del parque


A lo largo del Campo de San Francisco pude comprobar algo que me gustó mucho, la limpieza de éste, además de la gran cantidad de vegetación, elementos decorativos, además de la portada románica del antiguo monasterio. Es una visita muy recomendable para ir con niños debido a la cantidad de patos, tortugas, un cisne e incluso pavos reales que habitan el estanque del recinto.



Estanque dentro del parque


Oviedo es ciudad de esculturas, las cuales se reparten por toda ella, y el Campo de San Francisco no podía ser menos. Entre la gran cantidad de esculturas me gustaron especialmente: el monumento a San Francisco de Asís ( es una reproducción de la famosa estatua de Pedro de Mena, que puede localizarse en la Catedral de Toledo), el monumento a José Tartiere (compuesto por un conjunto de figuras, una de bronce (la que representa a José Tartiere y Lenegre; y otras en piedra (las figuras de cuatro trabajadores, que representan las distintas industrias de importancia para Asturias en las que Tartiere Lenegre participó como fundador) y la escultura de La Torera (homenaje a Josefa Carril, popular fotógrafa que vivía en Oviedo y trabajaba junto con su marido, Antonio Hernández, fotografiando en este parque a la burguesía de la época).


Escultura de la torera
Representa a La Torera, fotógrafa profesional que durante muchos años ofreció sus servicios a los asiduos al parque, con su cámara y su caballo de cartón, útil para mantener la atención de los modelos más pequeños.
obra de mauro alvarez fernández y fue instalada en esta ubicación en el año 2002.






paseo de los curas paralelo al Bombé, entre este y la calle Santa Susana, debe su nombre centenario a estar relacionado al ser el lugar preferido por los clérigos para sus paseos al estar ubicado en un discreto lugar pero próximo al festivo Bombé del que se escuchaba su música y conciertos.


la estatua de san francisco: es una réplica de la famosa imagen de san francisco de asís de pedro de mena. en el frente de su pedestal se lee la siguiente inscripción: a la memoria de San Francisco de Asís que peregrinó en éste camino de Santiago, que inspiró a su compañero el beato fray pedro compadre en la fundación del desaparecido convento de menores, cuya huerta fue llamada siempre campo de san francisco y es el único vestigio de esta antigua fundación de la noble ciudad de oviedo. IV-X-MCMXLIX.

Monumento a San Francisaco de Asis

Según cuenta la tradición, en el siglo XIII, el mismísimo San Francisco de Asís llegó a éste campo acompañado de fray Pedro Compadre, llamado así por ser el acompañante del Santo. El Santo encargó a fray Pedro fundar un convento de frailes en el hermoso bosque. Así, el Campo, se convirtió en huerto de un convento franciscano.




El Paseo del Bombé situado en la parte alta del parque, cercano al paseo de los Curas, su nombre afrancesado podría estar relacionado con la estancia en Oviedo de las tropas napoleónicas al establecerse este como paseo en 1833 sólo veinte años después de la ocupación. En 1875 se inauguró la ¨ Fuentona y en los años siguientes las fuentes de las Ranas y el Caracol.



En resumen, dar un paseo por el Campo de San Francisco será una actividad “obligada” sobre todo si viajas con los peques de la casa, para que puedan desconectar un poco del turismo de mayores y dedicarse a disfrutar corriendo y jugando por el parque. Y es que cuando se viaja con niños, como se agradecen este tipo de espacios naturales dentro de los cascos urbanos.


























Campo San Francico Oviedo monumento a Carlos Tartiere




José Tartiere Lenegre: un grupo de amigos del empresario José Tartiere Lenegre que impulsó la industrialización asturiana fomentó, tras su muerte, la realización de un monumento en su recuerdo. Inaugurado en 1933, obra de Víctor Hevia, consta de una escultura en bronce del homenajeado en un conjunto de escalinata en cuya parte posterior hay un conjunto con perfiles de trabajadores. Se completa la obra con cuadro figuras en piedra de obreros que coronan, dos a dos, el monumento en sus esquinas, obra de Manuel Álvarez Laviada y Alzuela. Está ubicado en el Paseo de los Álamos.








Leopoldo Alas ¨Clarín¨: inaugurado en 1931 este conjunto todo en piedra es obra de manuel alvarez laviadaquien diseñó una plazuela con una fuente rodeando la pieza principal, en cuya parte posterior se representa una figura femenina semidesnuda, mientras en el frente se sitúa el busto del escritor leopoldo alas ¨clarín¨, obra de víctor hevia. tras los daños sufridos en la guerra civil fue reconstruido sustituyendo la figura esculpida de manuel alvarez laviada por una inscripción








avenida de italia parque san francisco




La maternidad




olivo en el parque de san francisco donado a la ciudad de oviedo





Fuente del Caracol: esta fuente, coronada por un simpático caracol de piedra, canaliza una llegada de agua fresca ligada en el recuerdo a las meriendas infantiles bajo la mirada atenta del quiosco de la Chucha y que hoy en día sigue calmando la sed de sus visitantes. estuve un rato observando a este pato haciendo el pino, pase un rato pipa era gracioso el cabroncete, en la Fuente del caracol, paseo del Bombé del año 1875



parque San Francisco Oviedo Fuente del Caracol

Entre los puntos de interés del parque encontramos la Fuente del Caracol




Estanque del Campo San Francisco de Oviedo-Asturias



La primera referencia sobre este antiguo bosque se remonta al siglo XIII según la escritura conservada en la Catedral de Oviedo por la que D. Fernan Alonso, canónigo de la Colegiata de San Pedro de Teverga, realiza la donación de una fuente y un prado a la Orden de Frailes Menores de Oviedo. La fundación de un monasterio franciscano en estos terrenos dio origen a un primer núcleo fundacional siendo el conocido Campo el propio huerto de dicho convento. Los frailes de San Francisco de Oviedo realizaron una serie de reformas en el siglo XIV como la canalización de aguas y el establecimiento de caminos de acceso. 






Ya desde el siglo XV la documentación oficial de la ciudad recoge testimonios sobre el Campo de San Francisco como lugar muy frecuentado por las gentes y mejor salida del núcleo urbano. Contaba por entonces con unos límites más amplios extendiéndose sobre las actuales calle Uría, calle Pelayo, plaza de la Escandalera, calle Toreno y adentrándose en los terrenos de Llamaquique. La parcela que limita con la actual calle de Marqués de Santa Cruz no era pública y común pues se correspondía con la huerta del convento franciscano. 






Aunque este entorno llamaba al sosiego y la tranquilidad fue utilizado en numerosas ocasiones como sitio de instrucción militar como la realizada por tres mil hombres el 22 de enero de 1590 por el Tercio de 24 Banderas (arcabuceros, mosqueteros, piqueros...), según Tirso de Avilés. 







Existió un víacrucis de estaciones de piedra que partía de la iglesia del monasterio hacia la capilla de la Magdalena del Campo vinculado a las celebraciones de la Semana Santa ovetense y restaurado en el siglo XVII. 






Tras la desamortización de Mendizábal en 1816 los terrenos citados vinculados a huerto y jardín del convento franciscano pasan a manos del Municipio el cual lo cedió en foro perpetuo a la Universidad en el año 1846 para ser convertido en un jardín botánico y un lago. 






A lo largo de la historia, en este espacio se han ido efectuando modificaciones, pero en este siglo XIX quedará delimitado definitivamente en el centro actual de la ciudad por las calles Santa Cruz, Santa Susana, Toreno y Uría, creando un entorno de verdes prados y una importante reserva de árboles sin dejar atrás parte de su condición primigenia al convertirse en parque. 






Desde entonces ha sido el corazón de la vida social y el pulmón de la ciudad de Oviedo. Cuenta con una gran riqueza botánica con 127 especies diferentes de árboles y arbustos, representando a todos los continentes menos la Antártida y con más de once especies consideradas típicas del paisaje asturiano. 






En los últimos quince años (1992-2007) se han realizado una serie de reformas de adecuación que han mejorado este espacio público. La renovación del saneamiento, los juegos infantiles y el alumbrado con farolas de fundición, la pavimentación y peatonalización con hormigón impreso de sus vías, la recuperación de la Rosaleda y la renovación de los bordillos han sido algunas de las actuaciones realizadas.

























Este espacio natural limpio y frondoso se ha convertido durante generaciones enteras en espacio de recreo y paseo. Es un entorno seguro en donde a través de sus sendas peatonales y entre sus árboles se guardan los testimonios miles de ovetenses y visitantes, con recuerdos ligados a la osa Petra, los barquillos y los helados, los pavos reales, la fuente del caracol, el estanque de los patos o el quiosco de la música del Bombé. El pavo real se ha convertido en un icono del Campo de San Francisco conviviendo con los ovetenses en una natural armonía.





Restos del antiguo Monasterio de San Francisco que da nombre al parque de Oviedo, Asturias

restos del convento franciscano que constituía el límite de la ciudad, dependió del convento hasta la desamortización de 1816, año que transformado en jardín botánico.





restos del convento franciscano que constituía el límite de la ciudad, dependió del convento hasta la desamortización de 1816, año que transformado en jardín botánico.







Campo San Francisco Oviedo






En el Campo de San Francisco creció el famoso árbol “El Carbayón”, de ahí viene el nombre para todos los ovetenses, fue talado en 1879, se dice que tenía seiscientos años de antigüedad, casi treinta metros de altura y diez metros de circunferencia en su tronco.



en el parque existen 127 especies diferentes de árboles y arbustos, a los que se agregan otras 23 variedades de cultivos. El 0,5 por ciento proviene de África, el 14 por ciento de América, el 3 por ciento de Australia y Oceanía, el 9 por ciento de la zona mediterránea, los Balcanes y Asia Menor, el 16 por ciento de Europa y el 3 por ciento de España. Las especies arbóreas predominantes son el roble, el castaño y el negrecillo.



Campo San Francisco Oviedo


 Abeto


Parque Campo de San Francisco, Oviedo


Campo San Francisco Oviedo Fuente el angelín

El Campo de San Francisco es el principal pulmón verde de Oviedo. Situado en pleno centro de la ciudad, está rodeado de las calles más importantes y comerciales como la calle Uría, lo que lo convierte en un lugar para descansar del bullicio de la ciudad, espacio de recreo y paseo de generaciones.






El origen del Campo está relacionado a la historia de Oviedo del siglo XIX, cuando pasó a años del Ayuntamiento y se decidió transformar en parque urbano los terrenos que constituían el antiguo huerto-jardín del Convento de San Francisco, levantado donde hoy se encuentra el edificio de la Junta General del Principado.


Campo San francisco Oviedo


Su vegetación cuenta con una gran riqueza de especies diferentes de árboles y arbustos, entre los que destacan castaños, plátanos, robles y negrillos.


Uno de sus atractivos es el Jardín Botánico. Tiene más de un centenar de especies diferentes, de las cuales varias de origen africano o americano.

Destacan las fuentes ornamentales, La Fuentona y la Fuente de las Ranas, además del Quiosco de la música (1899), o las ruinas de la portada románica del viejo templo de San Isidoro, entre otros.

El Campo acoge además, entre su frondosa vegetación, una serie de monumentos y estatuas dedicadas a personajes vinculados a los ovetenses.

Otro de los lugares más atractivos del parque es el Estanque de los Patos, donde se pueden encontrar diferentes tipos de aves, patos, cisnes y pavos reales, que se han convertido en un icono del Campo de San Francisco. Es un estanque que permite la protección de estos animales junto a la posibilidad de su observación, respetando su entorno.

En la actualidad el parque acoge numerosos actos y conciertos de música dentro de la programación cultural de la ciudad de Oviedo.

Accesibilidad:
El parque está ubicado en una zona con pendiente, con lo cual muchos de sus paseos tienen una inclinación.
Algunos de los accesos están enrasados con la acera exterior, sobre todo en el paseo arbolado, prolongación de la Calle Uría. Los espacios son muy amplios y permiten una cómoda circulación.
El pavimento es de hormigón, homogéneo y compacto.
El parque dispone de bancos con respaldo.
En el paseo de la Calle Uría hay una cabina de aseos públicos adaptada.




 El Palomar (Campo San Francisco) Oviedo




Jardines de Covadonga en el Campo o Parque de San Francisco de Oviedo



Fuente de las Ranas del Campo de San Francisco de Oviedo

En el Campo de San Francisco, al otro lado opuesto del Paseo del Bombé en que se halla La Fuentona y en medio de una plazoleta rodeada de vegetación, está esta fuente.

Con piedras sin pulir de caliza de Las Caldas en su pretensión de aire rústico, los surtidores están colocados en cuatro figuras de fundición que representan el anfibio que le da nombre


Fuente de las Ranas en el Campo de San Francisco 


La fuente es la de las ranas (hay varias) y obtiene su nombre porque los surtidores externos son ranas verdes.



Fuente de las Ranas en el Campo de San Francisco 



Fuente de las Ranas en el Campo de San Francisco 






armando palacio valdés: coincidiendo con el centenario del nacimiento del afamado escritor asturiano armando palacio valdés se inauguró la obra de gerardo zaragoza en 1953.




Los jardines contaron con la incorporación del Quiosco de la Música promovido por el Ayuntamiento de oviedo que consta de un templete que sirve a la población como servicio municipal con el objetivo de entretener y donde actúa la banda municipal. Es una iniciativa con orígenes en el s.XIX donde resulta lógico que su autor fuera el arquitecto municipal. Realizado en 1888 por Juan Miguel de la Guardia cumple con los cánones de un zócalo elevado sobre el que nacen unas columnas que soportan la cubierta a la que se añade un elemento que hace referencia a su uso musical, una lira. En la actualidad acoge numerosos actos y conciertos de música dentro de la programación cultural de la ciudad de Oviedo


Kiosco de La Musica Campo San Francisco



Paseo Bombé en el Campo de San Francisco



Patos en el Campo San Francico


El Campo San Francisco es el hogar de muchas especies animales que coexisten en armonía y libertad desde hace años. En el estanque de los patos viven carpas, tortugas, patos y un cisne. «El cisne está solo porque se quedó viudo y son animales fieles toda su vida, ya no va a tener otra pareja», explicaba Paloma Gázquez, concejala de Parques y Jardines. «Hasta que no se muera este cisne no vamos a traer más», asegura Gázquez, lo que seguramente tarde en ocurrir, ya que, como ella misma explica, «los cisnes viven cerca de cincuenta años».



estanque de los patos








Estanque de los Patos: hogar mágico de patos y cisnes, es lugar de visita obligada para el disfrute de los niños. es un estanque que permite la protección de estos animales junto a la posibilidad de su observación respetando su cuidado entorno.





Patos en el Campo de San Francisco 




Pavos reales del Campo San Francisco


Pavos Reales en el Campo de San Francisco 


Entre la Calle Uría al sur, y la Calle Santa Susana al norte, se encuentra el Parque San Francisco de Oviedo.

No os voy a contar la variedad de árboles, plantas y flores que tiene este parque, no deja de ser como un parque más de cualquier ciudad española. Lo que sí tiene de especial, es un grupo de habitantes que con los años se han convertido en otra seña de identidad más de la capital del Principado.


Pavos Reales en el Campo de San Francisco 



No es raro estar paseando por las callejuelas y pasillos del parque y oír su "canto" como bienvenida. No son gorriones, ni jilgueros, sino pavos reales que campando a sus anchas sorprenden a los turistas y divierten a los paseantes.

Machos y hembras (yo tengo contados 5 machos en un mismo grupo) hacen de este parque su centro de reuniones y de la cuidad de Oviedo su zona de escapada.


Pavos Reales en el Campo de San Francisco


Pavos Reales en el Campo de San Francisco



No es raro verles pasear (y digo pasear, por que caminan a paso calmado, sin prisa, como si fueran un viandante más) por las aceras alejadas del parque e incluso cruzar los pasos de cebra con el semáforo en verde, como ordena la ley.


Pavos Reales en el Campo de San Francisco 



Pavos Reales en el Campo de San Francisco 






Tan habituados a compañía humana que ni se inmutan al acercarte a ellos, sin duda, unos ovetenses más




 al general nombrado en 1977 Secretario de la Casa Real.





Acebo






alfonso iglesias: la ciudad erigió en anónima y popular cuestación esta obra inaugurada entre lágrimas y rodeado de decenas de niños por el propio homenajeado en 1986. la obra de félix alonso arena representa al dibujante creador de pinón, telva y pinín.




Parque San Francisco

Si hablamos de uno de los corazones de la vida social en Oviedo, corazón que coincide con su principal pulmón urbano, compuesto de centenares de árboles centanarios, nos estamos refiriendo al Parque de San Francisco. Escenario de juegos de los niños de generaciones enteras de ovetenses, lugar de encuentro de enamorados, paseo tranquilo para la edad madura, o sólo tránsito obligado en el centro de Oviedo. Está cerca de todo, tiene la geometría de un trapecio, natural y gigantesco, de 90.000 metros cuadrados. Sus aristas cuadran prácticamente con las coordenadas más céntricas de la urbe, y su interior atesora millones de anécdotas en su boyante vejez, que más bien es una juventud continuada de naturaleza a raudales. Sus rincones ciudadanos han sido domesticados y estilizados al máximo, en armonía con una foresta que tampoco ha crecido en estado salvaje en ningún caso. El Parque se extiende ordenada y civilizadamente, limpio y frondoso. 








Oviedo encuentra en este espacio natural una representación básica y esencial de los prados verdes que lo asaltan por los cuatro costados. Como si el centro de Oviedo hubiese contraido una deuda con el paisaje del bosque, se convierte a la vez en reserva de árboles como carbayones o robles verdaderamente emblemáticos de la zona. 

El Parque debe su nombre al antiguo convento de franciscanos que tuvo su origen en este antiguo bosque, donde, según se cuenta, San Francisco de Asís descansó durante su peregrinación a Santiago. Parte del bosque estaba ocupado por un huerto que cultivaban los monjes, y todo el entorno, que constituía el límite de la ciudad, dependió del convento hasta la desamortización de 1816, año que fué donado a la Universidad, que lo transformó en jardín botánico. 

Esta actividad académica ha dejado una profunda huella en el actual parque. De hecho pueden verse 127 especies diferentes de árboles y arbustos, a los que se agregan otras 23 variedades de cultivos. El 0,5 % proviene de Africa, el 14 % de América, el 3 % de Australia y Oceanía, el 9 % de la zona mediterránea, los Balcanes y Asia Menor, el 16 % de Europa y el 3 % de España. Además, once de las especies se consideran típicas del paisaje astur. 




El Campo de San Francisco  un parque tranquilo


Por el medio discurren las sendas peatonales, perfectamente pavimentadas. Paseos como el de los Curas, el Bombé, La Herradura o los Alamos forman ya parte de la memoria colectiva de la ciudad. Las fuentes, el quiosco de la música, obra de De la guardia (1887), la Silla del Rey, en cuyo respaldo figuraba grabado el nombre del rey Carlos III o la portada románica de la Iglesia de San Isidoro... 





A buen seguro por el parque transitó en más de una ocasión el hijo más celebre de Oviedo, Leopoldo Alas (Clarín), pues la presencia de su obra principal, La Regenta, asalta a sus lectores de todo el mundo cuando se adentran en el bosque más cuidado de Vetusta. 

Como se ha dicho, es el parque fundamentamente lugar de recreo y paseo, pero también carpa festiva y gastronómica, para pocos o muchos. En él podemos descubrir a un turista comiéndose un bocadillo o a toda una jira multitudinaria de ciudadanos con sus manteles de campo.



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