viernes, 31 de marzo de 2017

Catedral de Oviedo Cámara Santa

La Cámara Santa, catedral de Oviedo





La Cámara Santa es un edificio situado dentro del conjunto de la Catedral de Oviedo, Principado de Asturias, España. Es de estilo prerrománico asturiano, construida en el siglo IX, siendo, junto con la Torre vieja, los edificios más antiguos de dicho conjunto catedralicio. Su función, prácticamente desde su construcción y que conserva en la actualidad, ha sido la de guarda de las reliquias y tesoro catedralicios, para cuya defensa fue construida la torre anteriormente citada.

Se articula en dos capillas superpuestas y sin comunicación entre ellas. La capilla inferior, llamada Cripta de Santa Leocadia, y la superior o Capilla de San Miguel, están ambas adosadas a una estructura cronológicamente anterior denominada Torre de San Miguel, hoy tan embebida en construcciones posteriores, que no es reconocible desde el exterior. En el siglo XII la Capilla de San Miguel sufrió una reforma consistente en la sustitución de la bóveda original de madera por una de cañón. En el interior las columnas añadidas para soportar la bóveda se decoraron con un apostolado románico, siendo éste desde entonces unos de los rasgos más característicos del edificio. Durante los sucesos de la Revolución de Asturias de 1934, la Cámara fue volada por un grupo de revolucionarios. La reconstrucción se realizó fielmente reutilizando de nuevo todos los materiales, siendo de nuevo consagrada el 6 de septiembre de 1942.

Se custodian en el interior las joyas más preciadas de la catedral: las cruces de la Victoria y de los Ángeles, símbolos de Asturias y de la ciudad de Oviedo respectivamente, la Caja de las Ágatas y el Arca Santa que contiene un gran número de reliquias entre las que se encuentra el Santo Sudario. En 1977 la Cámara sufrió el robo de estas joyas siendo recuperadas en 1981 parcialmente desmontadas. Una vez restauradas fueron de nuevo colocadas en su lugar en 1984.

La Cámara Santa está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1998 como parte de la denominación Monumentos de Oviedo y del Reino de Asturias.



Catedral de Oviedo Cámara Santa



La Cámara Santa Catedral de Oviedo

La Cámara Santa de la Catedral de Oviedo luce luminosa y espléndida desde su última restauración, que ha hecho posible que desde el pasado catorce de abril muestre al público toda su belleza medieval, que la convierte en un símbolo de Asturias y en un significativo reclamo religioso, cultural y turístico.

Catedral de Oviedo Cámara Santa



Fundada como capilla palatina por un rey asturiano, que la historia nombra como Alfonso II el Casto, y que vivió y amó en el siglo IX, la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo ha sido testigo activo de miles de historias y avatares: punto de encuentro de peregrinos, devotos, viajeros, aventureros y hasta revolucionarios. Para todos ellos, de una u otra forma, ha sido referencia ineludible. Ha reído, sentido, llorado, latido, rezado, pensado al mismo tiempo que la Humanidad.

Como su creador, la Cámara Santa albergó el sueño espiritual de miles de personas que desde el siglo IX hasta nuestros días se acercaron al recinto sagrado con distintos propósitos y con una sensación común: ante sus ojos se alzaba unos de los tesoros mejor guardados de la cultura y la historia de la Europa Occidental de los últimos mil años.

El devenir del tiempo hizo de la Cámara Santa una recóndita y oscura cueva, que nunca dejó de albergar el Arca Santa y el Santo Sudario. La restauración acometida en los últimos meses le ha dado luminosidad y una atmósfera etérea, muy acorde con su naturaleza. Ahora se aprecia en toda su magnitud la pátina marfileña medieval, la perfección de las tallas románicas que reproducen las figuras de los apóstoles o la sobriedad de las cabezas del calvario. Ya no hay pinturas y se perciben las cicatrices de la intensa historia de Asturias, pero el escenario conserva intacto su mensaje y su atractivo.

La nueva etapa de la Cámara Santa se inició el 14 de abril de 2014, y durante unos días los visitantes - que acceden en grupos no superiores a veinticinco personas – pudieron contemplar (concretamente) hasta el 26 de abril) el Santo Sudario, adecuadamente protegido en una cámara anóxida que hace posible su pervivencia milenaria. En el año en curso, el Sudario se mostrará en otras dos ocasiones, el 14 y el 21 de setiembre coincidiendo con el Jubileo de la Santa Cruz.

Si Alfonso II levantará la cabeza y viera los miles de visitantes que pululan estas semanas por la Catedral de Oviedo, y se agolpan en la torre de San Miguel – la torre románica de la catedral -, a la puerta de su Cámara Santa, comprobaría que su sueño de arquitecto de la Europa medieval se ha cumplido: la Catedral de Oviedo es única y será para siempre la Santa Ovetensis; la Ruta Jacobea que él pensó y trazó la siguen cada año miles de peregrinos que sellan su credencial peregrina con orgullo en Oviedo, y la ciudad es la capital del Principado de Asturias…

Una recóndita cueva para el Arca Santa y el Santo Sudario




Catedral de Oviedo Cámara Santa caja de las Ágatas 


La caja o arqueta de las Ágatas es un relicario que se encuentra en cámara Santa en Oviedo, Asturias.

Este relicario fue regalado por Fruela II y su esposa Nunila como señal de devoción hacia la catedral de Oviedo.

Se trata de una caja de madera de peral rectangular y tapa de forma de tronco de pirámide. Sus dimensiones son 42×27,5×20x5 cm . La madera de la caja está recubierta de láminas de oro que forman arcos desiguales en dónde van engastadas las ágatas y cabujones en los que se insertan las piedras. En la parte de la tapa en que se corta la pirámide, existe una placa con una cruz labrada y tres grandes piedras, se cree que esta placa proviene de un relicario anterior.

La base de la caja está fabricada de plata maciza, labrada con una cruz gemada con el tetramorfos (el ángel San Mateo, el león San Marcos, el buey San Lucas y el águila San Juan). En torno a este relieve se dispone la inscripción de la dación de la caja. Su manufactura se asemeja a la caja de Astorga.

La inscripción dedicatoria dice así:

ESTO QUE OFRECIERON LOS SIERVOS DE CRISTO FROILA Y NUNILO, LLAMADA SCEMENA, PERMANEZCA ACOGIDO CON GOZO EN HONOR DE DIOS. ESTA OBRA FUE ACABADA Y CONCEDIDA A SAN SALVADOR DE OVIEDO. QUIEN SE ATREVIERE A ARREBATAR ESTOS DONES NUESTROS, SEA MUERTO POR EL RAYO DIVINO. FUE ELABORADO EN LA ERA 948



Catedral de Oviedo Cámara Santa cruz de la Victoria y Santo Sudario



La Cámara Santa de la catedral de Oviedo, que desde el siglo IX acoge las reliquias más importantes del occidente cristiano, luce ya esplendorosa tras una prolongada y preciosista restauración. El Santo Sudario de Cristo, la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria, entre otras joyas prerrománicas, resplandecen con todos los honores en la remozada capilla palatina. Cuatro meses de trabajo por parte de arquitectos, arqueólogos y demás técnicos han servido para "recuperar la legibilidad escultórica y la pátina medieval marfileña" del maravilloso Apostolado románico, que lo convierten "en una monumental obra eboraria", según la opinión de los responsables de la obra y de los asombrados visitantes que ya han podido admirar tal belleza artística y religiosa. Una profunda restauración tras casi ochenta años, pero cuya espera ha merecido la pena, teniendo en cuenta que en esta ocasión se han utilizado las últimas tecnologías.

Tras el traslado de vitrinas y reliquias, se procedió a la limpieza de los paramentos, bóveda y suelos con un árido muy débil, la piedra pómez. El Apostolado románico fue tratado con una pistola de aire caliente que reblandeció las capas de cera superficial que ahogaban los relieves. El láser limpió sus capiteles, basas e impostas, así como el Calvario románico y los arcos fajones. Se reintegró la policromía oculta tras el polvo acumulado, y se clarearon zonas afectadas por la humedad en los paramentos. Se redescubrieron los ojos de topacio de Tomás, el apóstol incrédulo, y los de pasta de azabache del resto. Salieron a la vista broches en túnicas y pliegues en los ropajes de las esculturas, repintes veteados imitando mármoles, graffitis de los peregrinos... Y como protagonista absoluto, el Santo Sudario,protegido a partir de ahora por una urna blindada y de atmósfera estéril. La Cámara Santa, lugar de oración del creador del Camino de Santiago, el rey Alfonso II El Casto, y de sus sucesores, ha visto de nuevo la luz.



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